miércoles, 4 de junio de 2014

Peregrinación al Rocío

La meta principal de nuestra peregrinación era la ermita del Rocío. Por el camino encontramos muchos rocieros, que hacían a pie el camino y otros que iban en los coches de apoyo. Al llegar a la ermita, compartimos la Misa con la Hermandad del Rocío de Baeza y vimos como llegaban andando peregrinos de otras Hermandades, que eran recibidos entre aplausos.
Las fotos son de PURI BLANCO.



ya comprendes el rocío...
No comprendes el Rocío
si no conoces Doñana,
si no anduviste el camino
ni viste el mar y la playa...
Desde que cruzas el río
Guadalquivir en barcaza,
nunca en tu vida has vivido
lo que desde entonces pasa.
El mar con su poderío
no contamina las aguas
que corren bajo los pinos,
por las arenas filtradas.
Las marismas en principio
cruzarás rayando el alba
para iniciar el camino
que entre la arena se marca;
con esfuerzo decidido
sobre las dunas cabalgas,
soportando sol o frío,
según los meses que vayas;
el bosque te da cobijo
cuando toca la acampada
y recuperar los bríos
para una nueva jornada;
compartes con los amigos
la comida preparada
y los astros son testigos
en la noche despejada;
tras varios días, lo mismo
las fuerzas verás que fallan,
aunque el cercano destino
fortalece la esperanza.
En la ermita del Rocío
pueden saltarse las lágrimas
y las penas que has vivido
las das por bien empleadas,
al ver como Madre e Hijo
te reciben en su casa
y el descanso merecido
es el premio a tus andanzas...
Ya comprendes el Rocío
tras atravesar Doñana
y lo duro del camino
entre canciones se acaba.
         
José García Velázquez
         
Segovia, 23 de octubre de 2.013


domingo, 6 de abril de 2014

Semana Santa: oda al costalero

Se acerca ya la Semana Santa. En muchos lugares de España, los pasos los llevan los costaleros,a peso, sin ruedas. Esto requiere esfuerzo, entrenamiento y, sobre todo, mucho corazón...
Las fotos son de PURI BLANCO.



oda al costalero
Costalero,
anónimo bajo el paso,
vas regalando tu esfuerzo
que los demás admiramos;
costalero,
aunque sea tan pesado,
tu ofrecimiento sincero
lo hace parecer liviano;
costalero,
compartes con los hermanos
alegrías, sufrimientos,
dolor de los pies descalzos;
costalero,
detalles de enamorado
que van quemando por dentro
la escoria de tus pecados;
costalero,
sobre tus hombros portando
la Virgen o el Nazareno
hasta llegar al Calvario...
Costalero,
tras dedicación y ensayo,
¡siempre pendiente del cielo
por si amanece nublado!
            
José García Velázquez
            
Salamanca 23 de marzo de 2.014